Razones por las que está bien NO tener damas de boda

Razones por las que está bien NO tener damas de boda

Lo más común del mundo, al menos en el tema de la organización de la boda, es armarte con un ejército de chicas que tendrán la tarea de acompañarte en todas las fases previas al gran día. La idea suena muy cool, hasta que llega el momento de organizarlas a todas, elegirlas y no herir sentimientos de nadie. Aunque para algunas chicas las bridesmaids son imprescindibles, también existen quienes prefieren no optar por ellas, así que si te identificas con el segundo perfil pon mucha atención a estas razones por las que está bien NO tener damas de boda.

Foto: Sally Pinera

1. Te podrás olvidar de la temida elección

Porque bien sabes que no es nada sencillo. De entre todas las amigas y familiares que tienes debes quedarte con aquel grupo que será tu compañía en todos los pasos que des antes del “sí, acepto”, pero ¿qué crees? No todas ellas se sentirán a gusto con tu decisión, lo cual provocará que haya quienes se sientan ignoradas, olvidadas o, peor aún, fuera de tu círculo de amistad o social. Antes de que termines con un equipo de 15 chicas (porque de plano no supiste a quién decirle que sí y a quién que no), mejor quítate ese peso de encima y disfruta de este proceso sola y con las mujeres más cercanas a tu familia.

Foto: Kyle John Photography

2. Tu decisión será la única

Para comprar el vestido de novia, los accesorios, para elegir el maquillaje, o bien, para hablar de los detalles que girarán en torno a tu boda, ¡ya no tendrás que escuchar mil voces! Aunque no tengo nada en contra de las damas de boda, sí creo que hay momentos en los que no vale la pena escuchar tantas opiniones y, por el contrario, solo enfocar tu mente en lo que deseas y los consejos que te den tus proveedores. Si ya de por sí es lo suficientemente complicado organizar una boda y estar al tanto de todo lo que la rodea, entonces mejor hazlo siendo consciente de tus decisiones y de lo que verdaderamente busquen ustedes como novios. nada más.

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Foto: Sarah Carpenter Photography

3. Ya no habrá preocupación por los vestidos

Y tú podrás librarte de todo el tema de escoger colores, telas, diseños y cortes que les favorezcan. Ya no tendrás que estar al pendiente por que la elección haya sido la correcta en todos los casos y, además, evitarás los temas de dinero: “quién paga qué”, “yo quiero otra tela más cara (o barata)”, “a mí como que no me late tanto este vestido”, “yo ya no tengo dinero”, etc. Por el contrario, tus amigas y familiares podrás lucir los looks que más les gusten el día de la boda, sin la necesidad de causar conflictos y haberse sometido a un sinfín de pruebas.

Foto: Christine Clark

4. Ya no estás para compromisos

En serio no. Si algo me encanta de esta época de bodas es que tú y tu novio gozan de la entera libertad para hacer lo que quieran, para olvidarse del protocolo y diseñar sus propias reglas. Si de plano no estás conforme con la idea de tener damas de boda pero crees que es algo esencial, en serio, ¡olvídate de eso! Lo que más vale en tu día es que estés feliz con todas tus decisiones, que disfrutes cada minuto y que no te arrepientas de nada más adelante. ¿Aún no sabes dónde te casarás? No dejes de ver los lugares top para boda en México.

Foto: Click Away Photography

Así que si por tu mente se ha cruzado la idea de que no quieres damas, confía en mí y hazle caso a tu intuición. Todo saldrá perfecto y te encantará el resultado de tus decisiones. Ahora bien, si ya leíste este texto y sigues enamorada de la idea, entonces no te pierdas cuántas damas de boda necesita una novia.