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El anillo de compromiso no es solo una joya más, es la que marcará un antes y un después en la relación y es esa pieza que se usará todos los días por el resto de una vida. No es una decisión que se toma a la ligera, no solo por lo que implica en la pareja, sino por la inversión que representa comprar un anillo así.

Hay infinidad de opciones y recomendaciones cuando se trata de anillos de compromiso. Seguro que habrás escuchado hablar del quilataje, los tipos de piedras, cortes, diseños y un sinfín de términos que terminan por confundir más de lo que clarifican.

Por eso, hablamos con diferentes joyeros para que nos dieran sus opiniones al respecto y poder armarte una guía simplificada de todo lo que debes tomar en cuenta a la hora de comprar un anillo de compromiso. Así que si estás pensando en dar ese gran paso, este artículo es para ti.

Presupuesto

Lo primero que deber considerar es: cuánto dinero puedes gastar. En un mundo ideal, podríamos regalar cualquier anillo que se nos cruzara en las joyerías o mandar a hacer aquellas aparatosas joyas que hoy inundan las redes sociales. La realidad es que un anillo de compromiso no es cualquier cosa y por lo tanto, no suelen ser las piezas más baratas del mercado. Plantea cuál es la inversión real que puedes costear, de esta forma, podrás elegir inteligentemente los materiales y la piedra de tu anillo.

Una pieza puede duplicar su costo si usas, por ejemplo, platino en lugar de oro blanco. Si tiene más o menos inclusiones en un diamante o incluso si optas por un diamante natural, de laboratorio o los llamados diamantes fancy color.

Personalidad

Otro de los puntos más importantes a la hora de elegir el anillo de compromiso es la personalidad de tu pareja. Una vez que estés pensando en dar ese paso en la relación, te recomendamos que comiences a observar muy bien todos los detalles. Qué tipo de joyería usa, si utiliza más en dorado o en plateado, si es más delgada o quizás, un poco más tosca. Si te ha enseñado videos o fotografías de diseños que le gustan… y si de plano, estás perdido. Siempre podrás acercarte a familiares o amigos cercanos que puedan guiarte en el camino.

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Investiga bien la talla de tu pareja, esto es importante porque muchos de los materiales se cobran por gramos, lo que significa que si pides una talla más grande “para no errarle”, podrías estar gastando más dinero del que realmente debería de ser.

Las 4 C’s de los diamantes

Cuando estés buscando el diamante ideal, hay cuatro cosas a las que debes prestar mucha atención. Acá te lo resumimos y simplificamos.

Corte

Esto no tiene que ver con la forma —cuyo correcto término es la talla— del diamante, aquí no preguntarás si tienen pera, oval o marquesa. Cuándo preguntes por el corte querrás pedir que tu diamante tenga ‘corte excelente’.

El corte del diamante se refiere a cómo está cortado y pulido el mineral. Esto determina la calidad del brillo que tendrá la pieza. Si está mal cortado, la luz no sale correctamente por cada una de las facetas del diamante y parecerá que está opaco o brillará poco. Este es uno de esos aspectos que no querrás sacrificar por nada. Es mejor una pieza un poco más pequeña pero más brillante, que una mal cortada que simule mayor tamaño pero que venga con menos brillo.

Claridad

La claridad hace referencia a la cantidad de inclusiones que tiene tu diamante, es decir, a la cantidad de “manchitas” que puede tener. Hay una escala que determina la pureza del diamante desde el I1, I2 o I3, que significa que tendrá una cantidad significante de inclusiones hasta el IF (Internally Flawless) en donde prácticamente no existe una sola marca de inclusión en la pieza. Mientras menos inclusiones tenga, más caro el diamante.

Es importante mencionar que muchas de estas inclusiones son imperceptibles a simple vista, así que no te dejes guiar por la escala o el deseo de perfección. Si un diamante está en VS1 o VS2 (Very slightly included) podría ser la opción ideal.

Color

Los diamantes tienen un cierto nivel de coloración que se mide en una escala del D (incoloro) al Z (amarillo claro). Después de la Z podrás encontrar toda una gama de colores a los que se les denomina fancy color y que son mucho más raros y exclusivos en el mercado, pero seguro que te enamorarías de ellos una vez que los vieras, pueden llegar a tener mucho más encanto que el clásico incoloro.

En la escala de color, los diamantes más caros serán los que estén más cerca del D, aquellos que presenten mucho menos coloración. Sin embargo, entre los fancy colors, los rosa o violeta serán los más caros debido a su rareza.

Carat

Esto hace referencia al peso del diamante. Un quilate equivale a 0.20 gramos, sin embargo, esto no determina el tamaño del mineral ni el valor del mismo. Dos piezas del mismo quilataje pueden variar en costo si se toman en cuenta las tres características anteriores (corte, color y claridad). Así que no te dejes guiar por el peso del diamante, ya sabes que la prioridad es el corte, luego el color y claridad y al final el quilataje. Además, habrá formas (o tallas) de diamantes que aparenten una pieza más grande en función de la profundidad de los cortes.

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Talla de diamantes

Dicen que para gustos, hay colores. Lo mismo para los diamantes, solo que se le llama talla y hace referencia al proceso de tallado que conlleva el darle una forma geométrica al mineral.

Existen diferentes tipos de talla de diamantes. Desde el clásico talla redondo brillante hasta algunos más sofisticados como el corazón. Sea cuál sea tu favorito, hay algunos aspectos que deberás tomar en cuenta a la hora de elegir, como la personalidad de tu pareja. Quizás ya te haya soltado pistas de cuál es el que le gustaría más o si quieres que tu diamante aparente un mayor tamaño, quizás un corte pera u ovalado podrían ser una buena alternativa. Claro que si buscas algo más clásico, el redondo brillante es el ideal o quizás algo más sofisticado y entonces un talla esmeralda o cojín podrían resultar atractivos para ti.

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¿Y los metales qué?

Ya hablamos mucho de diamantes, pero ¿y los metales? Toda piedra debe llevar una montadura para poder usarse y, aunque este es un tema por demás extenso, aquí te dejo un resumen que podría darte una idea de las propiedades de cada metal.

Oro

El oro es el metal por excelencia utilizado en los anillos de compromiso, aunque de unas décadas para acá se ha puesto más de moda el oro blanco. El oro siempre será uno de los preferidos. Así que te dejo algunos tips que te servirán para elegir mejor.

Cuando compramos piezas de oro lo primero que buscamos es el kilataje de la pieza, 18 o 22 kilates suelen ser los favoritos por la creencia de que son mejores en calidad y, aunque tienen mayor nivel de pureza porque tendrán menos combinación de metales, cuando se trata de un anillo de compromiso quizás, no sean la mejor opción. ¿Por qué?

El oro es un metal extremadamente maleable, lo que significa que puede moldearse fácilmente con la temperatura y mientras menos combinación de metales, más maleabilidad. Lo que puede hacer que tu pieza sea mucho más frágil. Entonces, si estás pensando en usar el anillo todos los días por el resto de una vida, es muy probable que la argolla se raye o abolle con el paso del tiempo. En cambio, si buscas una opción de 14 kilates, en la que hay ligadura de metales, tendrás una pieza con un nivel de calidad súper aceptable y mucha mayor resistencia al paso del tiempo. Eso sí, menos de 14 kilates ya no es tan recomendable. Y, si aún así prefieres uno de 18 o 22, solo deberás tomar en cuenta que tendrás una pieza mucho más frágil.

Platino vs. Oro Blanco

Muchos se preguntan cuál es mejor, el platino o el oro blanco y la realidad es que ambos tienen pros y contras. El platino es un material mucho más raro que el oro por lo que solo por eso, estarás pagando casi el doble por una montadura de platino que por una de oro blanco.

Ahora, el platino tiene mucho menos dureza que el oro, por lo que, inevitablemente, tu anillo se va a rallar con el paso de los años y no hay nada que pueda hacerse al respecto. Eso no significa que el oro blanco no se raye, pero va a tardar mucho más tiempo y va a ser menos notorio.

Otro aspecto a tomar en cuenta es la resistencia: el platino es mucho menos maleable que el oro, es más resistente a las altas temperaturas por lo que es más difícil trabajarlo y lograr detalles finos. Las montaduras de platino siempre serán un poco más aparatosas que las de oro blanco por su dificultad de moldearse. Mientras que el oro tiene más libertad de diseño al ser un material muy maleable.

Finalmente, un aspecto importante es que el oro blanco no existe cómo tal, para lograr el color, se realiza una aleación con otros metales para lograr un tomo platinado, por lo que, con el paso de los años podría empezar a opacarse, sin embargo, esto puede tratarse y corregirse si se le da un debido mantenimiento cada tres a cinco años dependiendo de la frecuencia de uso.

¿Entonces cuál es mejor? Ninguno. La elección dependerá de lo que estés buscando, de los gustos y del presupuesto que tengas en mente, pero con esta información podrás tomar una decisión más acertada a la hora de hacer tu compra.

Ahora sí, ya estás listo para comenzar a planear el diseño del anillo de compromiso y dar ese gran paso en la relación.